Equipo Jurídico Pueblos

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viernes, 24 de febrero de 2017

INPEC CASTIGA INJUSTAMENTE A INTERNOS EN LA CÁRCEL LA PICOTA

Desde el fin de semana, 19 de febrero, el INPEC ha estado atacando violentamente a internos del Patio 14 de la cárcel “La Picota” de Bogotá. A raíz de conflictos de poder entre internos vinculados al negocio de la droga, donde están involucrados guardianes del INPEC, dos internos resultaron heridos de gravedad. Los demás internos fueron encerrados en sus celdas durante todo el día, pese a que no se encontraban involucrados en dicha confrontación. La disputa territorial por los negocios internos, principalmente el de la droga, fue el detonante de una riña en la que terminaron pagando los internos que no estaban implicados. Los altísimos niveles de corrupción al interior del establecimiento, donde mafias organizadas de paramilitares con apoyo de la misma guardia del INPEC, producen un ambiente de zozobra, miedo y terror como mecanismo de poder para someter a la mayoría de la población carcelaria a condiciones infrahumanas de castigo, tortura y precarización que profundiza las injusticias al interior del establecimiento. 

De acuerdo con declaraciones otorgadas por la esposa de uno de los internos, el día de hoy 20 de febrero, el INPEC continúo con su operación violenta, concentrando a los internos en la cancha del patio, a quienes “raqueteó” y atacó con gases lacrimógenos donde resultaron heridos varios internos. Posteriormente los volvieron a encerrar en sus celdas con amenazas y ataques que afectan gravemente su integridad física y psicológica. Estas acciones de represalia tienen el objetivo de reprimir a los internos y ocultar los problemas estructurales de corrupción, generando un ambiente de inseguridad, donde la guardia, en lugar de brindar seguridad, intimida y viola los derechos humanos de los internos. El uso de los castigos colectivos, el ataque con gases lacrimógenos y la utilización del encierro por hechos que no les son atribuibles, son prácticas proscritas en la reglamentación interna y en las reglas mínimas de tratamiento a la población privada de la libertad.

La vigencia de poderes mafiosos, articulados con el INPEC, es una realidad presente en las cárceles del país y demuestra los elevados niveles de corrupción y oportunismo que existen al interior de esta institución. En este contexto, la vida e integridad de los internos está en constante riesgo: la guardia interna, en muchos casos, actúa de manera mancomunada con organizaciones paramilitares para imponer, impunemente, poderes ilegales para el tráfico de sustancias psicoactivas al interior del establecimiento.

Hacemos un llamado a la comunidad local, nacional e internacional para que denuncien estos hechos que violan los derechos humanos de las personas privadas de la libertad. 

Exigimos que cese el castigo colectivo impuesto a los detenidos no involucrados en la riña presentada el día de ayer 19 de febrero en el Patio 14 de la Cárcel La Picota. 

Así mismo, solicitamos a las autoridades penitenciarias adoptar las medidas para superar estos conflictos internos que ponen en riesgo la vida de la población reclusa. 

A la Defensoría del Pueblo y Procuraduría delegada para los derechos humanos, solicitamos trasladar una comisión para verificar la situación y emitir las recomendaciones a que haya lugar para garantizar la vida e integridad de los internos.

EQUIPO JURÍDICO PUEBLOS

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