Equipo Jurídico Pueblos

Equipo Jurídico Pueblos

lunes, 15 de junio de 2015

EL MINOTAURO DE VAROUFAKIS.

En enero de 2015 se produjo un terremoto geopolítico de alcance mundial: el triunfo electoral de Syriza en Grecia y su ascenso al gobierno de ese país.  Esta victoria ha permitido que un partido radicalmente demócrata y de izquierda resulte negociando tête à tête con el tridente financiero institucional anteriormente conocido como La Troika y compuesto por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.  La responsabilidad de conducir tan delicada negociación, del lado de los helenos, quedó en cabeza de su Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis.

Para el momento de esta redacción no se cuenta con los resultados finales de las conversaciones las instituciones y el gobierno griego, esto a pesar de que en una conferencia del pasado 8 de junio en Alemania[1] Varoufakis afirmó que era un acuerdo que se podía firmar en una noche de trabajo serio con ambos equipos legales.  Pero más allá de la coyuntura específica de las conversaciones, vale recordar que Varoufakis es un académico, a la vez que un político, y una parte de su trabajo académico permite alcanzar un mayor nivel de comprensión de la realidad global como una totalidad (lukacsiana)[2] heterogénea (gramsciana), me refiero a la teoría del minotauro global[3].

Se propende por esta esta mirada comprehensiva partiendo de que ni las microestrategias, ni los circuitos esquizoides, ni las ramificaciones rizomáticas, ni las fragmentaciones, ni las desarticulaciones de las luchas; van a llevar a buen puerto cualquier iniciativa de avance para la humanidad.  Se acabó el tiempo de permitir que nos apliquen el “divide y vencerás”, se acabó el reinado fetichista de la parte fragmentada que nos tenía a todos mirándonos el ombligo y se empieza a vislumbrar cómo las luchas locales pueden trascender y deben hacerlo si de verdad se aspira a conseguir victorias sustanciales en cualquier estrategia de cambio.

Para volver con el minotauro global, y comprenderlo, se precisa recordar los orígenes de la presente arquitectura financiera global, es decir Bretton Woods.  Para el final de la Segunda Guerra Mundial, los EE.UU. resultaron, junto con Suiza, como las únicas naciones acreedoras y como la superpotencia económica, política y militar de la época. La devastadora destrucción en Eurasia y Japón le permitió a los norteamericanos el intentar algo por completo novedoso: la dominación global de los mercados capitalistas.  La hoja de ruta de esa dominación se redactó en Bretton Woods, donde se diseñó en gran medida el entramado financiero global de hoy en día,  se creó el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y se dispuso el patrón oro para el dólar.  Ese diseño estaba pensado para darle salida y circulación al abrumador número de mercancías producidas en los EE.UU., la guerra había borrado del mapa las industrias de Europa y Japón, de manera que los norteamericanos eran los únicos que contaban con superávit productivo. 

Sin embargo, el liderazgo productivo de los EE.UU. solo duró hasta finales de los años sesenta, cuando Alemania y Japón se coronaban como las nuevas potencias industriales a nivel mundial y desplazaron como epicentros manufactureros a Norteamérica.  Para 1971, con el dólar bajo una presión extraordinaria, el entonces presidente Nixon se vio forzado a anunciar el abandono del patrón oro y con ello se le puso fin al Bretton Woods original.  El abandono del oro como referente del dólar fue un lujo que los estadounidenses podían pagar siempre y cuando su país continuara como líder del “mundo libre”.  Este punto en especial refuerza la idea de que el liderazgo económico de los EE.UU. no tiene nada que ver con lo que Varoufakis denomina la micro imagen, y sí mucho que ver con motivos mucho más comprehensivos y estructurales del nivel global.

En definitiva se tiene que lo que Nixon anunció ese agosto de 1971 era un hecho: la insuficiencia del diseño original de Bretton Woods para permitirle a los EE.UU. seguir siendo la potencia número uno del mundo.  Frente a esto los hacedores de políticas públicas de ese país formularon lo que Varoufakis llamó El Nuevo Diseño.  Este Nuevo Diseño buscaba reversar la situación de su balanza de pagos mediante un masivo fortalecimiento de la posición financiera internacional de los EE.UU. mediante la atracción de capital del resto del mundo hacia la Bolsa de Nueva York. A medida que los capitales internacionales empezaron a buscar refugio y ganancias en Wall Street, los EE.UU. ya no solamente podían darse el lujo de tener una balanza comercial deficitaria, sino que ahora podían permitirse el ampliar ese déficit.

Llegada la administración Reagan, a principios de los ochenta, el foco de atención dejó de ser la balanza de pagos y la preocupación única llegó a ser el fortalecimiento financiero de los EE.UU., principalmente a través de su capacidad de hacer que el dólar fuese aceptado internacionalmente, sin ninguna forma concreta de pago detrás de él. Básicamente, ese país paga su déficit con el resto del mundo mediante la emisión de bonos del tesoro y la atracción de capitales a su bolsa de valores.  Para entonces estaba claro que los EE.UU. podían evitar la deflación y poner en orden sus cuentas mediante la seguridad de que el resto del mundo iba a seguir financiando su déficit, como efectivamente lo siguió haciendo.

Ahora bien ¿qué tiene que ver el famoso minotauro con todo lo anteriormente dicho?

Ha de recordarse que la leyenda griega del minotauro habla de un ser mitad hombre, mitad toro, que vivía en las mazmorras del Palacio de Minos, rey de Creta.  Ese reino era el más poderoso del Mediterráneo, tanto así que esa época se llamó la edad minoica y ello se ha venido comprobando ampliamente por parte de arqueólogos que hablan de un tiempo de gran comercio, paz y prosperidad en toda la región.  Sin embargo ese gran reino tenía un lado macabro, el minotauro referido solamente se alimentaba de carne humana y el rey Minos obligaba a todas las ciudades y reinos griegos a pagar un tributo consistente en jóvenes que eran enviados cada año, o cada siete años según la versión consultada, a morir en manos del monstruo y servirle de alimento. 

En medio de todo lo terrible que suena la historia hasta ahora, la peor parte de la misma es que los demás reinos y ciudades efectivamente mandaban a su jóvenes a morir, lo hacían porque lo consideraban un precio necesario por la paz y prosperidad que se disfrutaba.  Así entonces, lo que Varoufakis expone es que, de la misma manera en que los reinos de antaño enviaban esos tributos hacia Creta, a partir de 1971 los países de todo el mundo envían sus ganancias y capitales a los EE.UU., el nuevo minotauro global que supuestamente les asegura la paz y la prosperidad, de la misma manera en que el Rey Minos se las aseguraba a los antiguos habitantes del Mediterráneo. 
 
Sin embargo, así como Bretton Woods tuvo su vida útil, el Minotauro Global también la tiene, el primer recordatorio de eso fue la crisis de 2008 y por lo pronto estamos en mora de contar con un diseño financiero global más racional y funcional. Mientras tanto, el comprender todo lo anterior ayuda a rebatir las teorías neoclásicas y neoliberales que argumentan que la única manera de que un país prospere económicamente es con la bien conocida y amarga medicina de la flexibilización laboral, o sea del recorte de los derechos de los trabajadores, de menos vacaciones, de despidos fáciles y sin motivo, de menor seguridad social y en resumen de una vida más brutal, sucia y corta.  Medicina que al calor de la desesperación impulsará grandes olas de emprendimiento.  Lo que realmente se ha visto es que la receta neoliberal, que Varoufakis también denomina La Austeridad, solo profundiza la pobreza y la crisis.

Para terminar, espero también haber rebatido las teorías racistas que pregonan que los EE.UU. son una potencia económica por su ética protestante y sus innatas habilidades como emprendedores; lo que realmente tenemos es un parásito global que está dispuesto a recurrir a las guerras de agresión y a la destrucción ambiental más completa para preservar su lugar hegemónico en el escenario mundial; tarea que cada vez le queda más difícil, en parte gracias a las luchas de los pueblos del mundo.

Portada del libro citado.

Original del portal Palabras al Margen:   http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/internacional/item/el-minotauro-de-varoufakis?category_id=139



[1] La conferencia completa se puede ver en: http://livestream.com/dmake/zukunft/videos/89664402
[2] “El concepto lukácsiano de totalidad establece que todo ser dialéctico, concreto y singular sólo puede ser captado e interpretado en la medida en que descubramos la «forma de objetividad» de la configuración social a la que pertenece.” (BAVASSO, Ceferino. El pensamiento de Georg Lukács. Papeles de trabajo. Revista electrónica del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de General San Martín. Año 2, nº 4, Buenos Aires, noviembre de 2008.)
[3] Para mayor profundidad se puede ver: VAROUFAKIS, Yanis. El Minotauro Global. Capitán Swing Libros. Madrid. 2012.  También existen varios artículos académicos fácilmente ubicables en el internet.

No hay comentarios:

Publicar un comentario