Equipo Jurídico Pueblos

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viernes, 15 de noviembre de 2013

COMUNIDAD DE PITALITO Y SUS ACOMPAÑANTES SIGUEN EN GRAVE RIESGO

Luego de un irregular desalojo avalado por la alcaldía y otros funcionarios de Chimichagua, entre ellos el Personero y el Inspector de policía, la Comunidad campesina de Pitalito sigue viviendo el olvido estatal desde el municipio de Curumaní. Mientras el gobierno local se niega a implementar el plan de contingencia, como está obligado por directrices claras de la Corte Constitucional; el terrateniente Juan Manuel Fernández de Castro atenta contra la subsistencia alimentaria de estos campesinos.

El 12 de noviembre, hacia las 11:00 a.m, varios miembros de la comunidad Campesina de Pitalito con acompañantes nacionales e internacionales fueron a los predios de los que fueron desalojados, con el fin de recoger la cosecha de los productos sembrados para la subsistencia colectiva.Una vez ahí, se percataron que la ahuyama y el maíz, vienen siendo recogidos por terceras personas ajenas a la comunidad. Otra parte de los cultivos se encuentra destruida, pues según dijeron los trabajadores de Juan Manuel Fernández de Castro del Castillo que se acercaron al sitio, se habían entrado los cerdos causando ese daño, aclarando que “lo decimos, porque no tuvimos la culpa”.

Hacia la 1:15 pm, llegaron a otra de las zonas de cultivos colectivos donde iniciaron la recolección de sus productos alimenticios. Al sitio arribaron dos personas de ascendencia Guajira, que se presentaron como trabajadores de Fernández de Castro del Castillo, uno de ellos con una machetilla en la mano y dirigiéndose a un integrante de la comunidad, manifestaron que estaban en propiedad privada y no podían llevarse la cosecha.

Los miembros de la comunidad llaman al abogado acompañante y cuando éste hace presencia en el lugar, observa que los dos hombres se están retirando del lugar, con dirección a la casa del viviente de Fernández de Castro. Dos minutos más tarde se escuchan dos disparos, al parecer de arma corta, que se hicieron al aire.

Este hecho, por supuesto, logró intimidar a la comunidad campesina, que previamente había sido informada que a los hombres guajiros que ahora permanecen en los predios, se les ha observado portando armas largas. 

Mientras el Estado retarda las decisiones de fondo en el caso de la comunidad de Pitalito, omite adoptar medidas temporales para mitigar el efecto devastador del despojo. Todo indica que la concentración de la tierra sigue siendo una constante en Colombia, esto es, que uno de los problemas estructurales que han dado origen a un conflicto que se ha extendido por medio siglo, persisten; aunque se hable de paz en la Habana.

FUNDACIÓN COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS POLÍTICOS - FCSPP -

EQUIPO JURÍDICO PUEBLOS - EJP -

MOVIMIENTO DE TRABAJADORES, CAMPESINOS Y COMUNIDADES DEL CESAR - MTCC -

ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE ABOGADOS DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS - ACADEHUM -













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